...Y creí haber
tocado el cielo con las manos, pero me di cuenta que para nosotros,
los de Boca, el cielo es acá nomás...
Toqué el cielo cuando me traje de San Pablo, del mismísimo
Morumbí, la tan ansiada Copa Libertadores. Era el sueño
de mi vida, salir Campeón de América y viajar junto
a los que más quiero.
Pero uno siempre quiere más... Junto a Roberto y Silvia
pusimos manos a la obra para poder estar con nuestro Boquita querido
nada más y nada menos que en JAPÓN. Al otro lado
del mundo.
A nadie le faltaban ganas de viajar, el único inconveniente
que se nos presentaba era el tema dinero. Es que hasta ese momento,
todos los viajes eran de 300 pesos como máximo. Ahora,
en esta travesía, la cifra se quintuplicaba.
Luego de varias reuniones, conseguimos un precio bárbaro
y una mejor financiación. Es el año 2000, y un dólar
es un peso. Conseguimos financiar hasta en 12 cuotas. Pese al
alto costo, teníamos ciertas ventajas o beneficios que
hacían un poco mas accesible pagarlo.
Empezamos a llamar a todos, para que nadie se quede sin escuchar
la oferta y pueda decidir que hacer. Ya, en pocos días
éramos 200. Me instalé en la agencia de viajes y
desde ahí ayudé a finiquitar todo tipo de detalles.
Se acercaba el gran día.... los llamados para saber que
llevábamos cada uno, que hacía falta, y otras conversaciones
para calmar la ansiedad se fueron multiplicando con el correr
de las horas...
El día tan ansiado llegó... el barrio donde vivo
(Villa del Parque) se revolucionó. Es que fue la puerta
de mi casa el punto de reunión de todos los amigos y conocidos
del barrio y de la cancha. De a poco fueron llegando, con banderas,
camisetas, y todo tipo de indumentaria que vistiera la tarde de
azul y oro. Cada uno venía con familiares, novias...a pasar
los últimos minutos antes de viaja.
Desde la calle Baigorria partimos en 2 camionetas y casi una docena
de autos. Las bocinas y los cantos desorientaban a todo aquel
que casualmente transitaba, por ejemplo, la calle Nazca. ¿qué
pasa, ganó Boca? Se habrá preguntado mas uno al
escuchar los bombos y los “festejos”. No, era un grupo
de fanáticos que estaba yendo a Ezeiza y viaja rumbo a
la ilusión. Estaban empezando a realizar el sueño
que TODO hincha de fútbol quiere hacer realidad: jugarla
Intercontinental.
En el Aeropuerto, un 747 de Aerolíneas Argentinas nos esperaba.
Seuro que nunca habrá llevado a destino un grupo tan fervoroso
y descontrolado como este.
Pasó la escala por New York, un Aeropuerto que difícilmente
se pueda explicar. Sólo aclaro que para ir de un espigón
al otro había varios minutos de viaje en un colectivo interno
y se debía atravesar varias autopistas. En un país
tan organizado y medido como los es Norteamérica, el festejo
y los gritos, la impaciencia, no era vista con buenos ojos.
Y de ahí en más todo fue un sin fin de anécdotas
increíbles, para lo que necesitaría escribir un
libro entero si quiero plasmar en un papel todo lo acontecido.
Que les voy a contar?, que opinaba El Negrucho de Ibicuy (Entre
Ríos)??? si no conocía ni Mar del Plata !!, que
el loco de Azul se vino disfrazado de Superbocaman ????, que uno
me preguntó (esto es verdad): ¿en que viajábamos??,
fueron muchas, pero muchas, las anécdotas que nunca voy
a olvidar.
Del vuelo les puedo decir que despegamos sin cinturón...
que tiramos papelitos, hubo guerra de almohadas, truco, algún
puchito en el baño, etc..
Horas mas tardes aterrizamos en el Aeropuerto Internacional Narita
de Tokio, después de 32 horas de vuelo, el famoso vuelo
transpolar... llegamos a suelo japonés.
Llegamos a lo Boca, gritando y saltando... la policía japonesa
no entendía nada, menos entendíamos nosotros. No
saben lo que fue sellar el pasaporte, o alguno de ustedes, acaso,
entiende japonés???.
El guía nos dijo que a tal hora, tantos minutos y tantos
segundos pasaba el micro que nos depositaría a un grupo
en el Tokio Dome (Hotel donde nos hospedamos) y a otro en el Le
Meridien Pacific. Se imaginan Tokio, allá en el culo del
mundo, solo se sabe que hay, cuando llegas. Que hotel !!!, 50
pisos... un estadio para 50000 mil personas, pero que me importa
Japón ni el Congo, yo fui a ver a Boca y nada mas, recorría
calles, templos, subtes, sólo para matar el tiempo, en
verdad sólo quería que salga Boca la cancha y alentar.....estar
ahí.
Ni hablar de dormir ¿qué es eso? ... justamente,
sin dormir la noche anterior llego el gran momento, cada uno fue
a su habitación a buscar sus cábalas: gorros bandera
y vinchas, yo junto a Gallito llevamos unos bombos que fueron
los anfitriones del partido. No se podía creer, allá
tan lejos y ver por todos lados gente de Boca, si hasta en un
momento me pareció ver la parrillita de Quique, que exagerado
!!! pero es esí como yo le cuento, no se para que lleve
cámara si de los nervios temblaba y no podía ni
filmar... si cuando se desplegó la bandera de PODRAN IMITARNOS
PERO IGULARNOS JAMAS (EN JAPÓN !!!!!!!!)... no paraba de
llorar, de alegrÍa, de haber podido estar ahí, de
nervios por el partido, de orgullo de representar a todos los
hinchas de Boca del mundo. Si, aguante Boca, solo miraba al cielo,
el mismo cielo que acá en Argentina, lo buscaba y le pedía;
Dios si vos sos de Boca, hoy no podemos perder. La presentación
del partido fue un show magnífico, bajo el tema “We
are de Champions”,y rayos láser.
Salieron los equipos a la cancha. Saben que la copamos, se la
llenamos de trapos, cantamos como nunca, los ponjas se aprendían
las canciones y aguantaban con nosotros. Vamos Boca vamos... poooongan
huevos que ganamos y vino de repente gol , abrazados todos, tan
grande el abrazo que alcanzaba a Corchito, Mariano y Emi que no
pudieron viajar, grité el primero y después el segundo
y no lo podía creer, me pellizcaba para saber si no era
un sueño, el mejor de ellos. Parecía mentira, yo
en Japón, le ganamos 2 a 0 al Real Madrid, y es verdad
por que no, si soy de Boca, lo más grande que hay. Y que
esperan ??? que les cuente de los templos, de la cultura japonesa???,
que me importa todo eso... Boca es Campeón de todo y nada
más me interesa...
La cultura y toda su historia la dejo para el próximo viaje
porque vamos a volver a Japón, se los prometo.
EL NEGRO
LYKI