Por Emiliano Roa
El Viaje
Estaba con ganas pero no convencido. Había
algo que me decía tenés que ir. Lo que se dice una
intuición. La que muchas veces uno deja pasar por esas
cuestiones de la vida. Ya conocía Tokyo, sus edificios,
sus calles, sus aromas, su gente. Tuve la suerte de viajar en
el 2001 y la desgracia de volverme sin nada. Sin vida. Como si
una parte mía se hubiera quedado allá. Mis lagrimas
y parte de mi corazón....
Lo pensaba y lo pensaba hasta que me decidí. Tengo que
ir, sea como sea y cueste lo que cueste. Me terminó de
convencer Guillo, un amigo del alma. Con el que compartí
miles de noches y de canchas. Boca-Amigos, que más hacia
falta. Con esto terminaba de pagar la última cuota que
le faltaba a mi convencimiento. Juntamos la plata y nos fuimos.
Empecé a caer en el pozo de la realidad, cuando por los
altoparlantes anunciaban nuestro vuelo. Primer destino: Italia,
como escala. Milano, más precisamente. El frio italiano
nos recibió cálidamente. El "y dale bo y y
dale bo..." retumbaba en el aeropuerto de Malpensa, así
se llamaba. Siete horas de espera, las cuales supimos llenar con
un recorrido inolvidable por la "Piazza del Duomo",
en el centro milanes. De a poco todo se fue tornando Azul y Oro,
como corresponde. Foto acá, foto allá y de vuelta
al aeropuerto. Faltaba menos para nuestro destino final.
"Y dale bo, y dale bo..." sonaba en el aire Japonés.
No había dudas, el pueblo de Boca había llegado
a Narita, un aeropuerto que ya conoce esta canción de memoria.
Otra vez los edificios, las calles, los aromas, la gente. La bahía
de Tokyo nos volvió a eclipsar con su belleza. Pero lo
que yo iba a buscar no era nada de esto. Necesitaba encontrarme
con esas lagrimas que había dejado un par de años
atrás.
Gente por acá y más allá. Arriba, abajo.
Mas arriba y más abajo. Gente que se multiplica en cada
paso, en cada lugar. Nadie entiende nada. Ni ellos, ni nosotros.
Estamos acá, somos hinchas de Boca y venimos a ver al campeón.
Si ni vos lo podes entender, imagínate los japoneses. Lo
único que salía de nuestras gargantas era el "y
dale bo y dale bo", como si fuera lo único que supiéramos
decir. Hacia falta algo mas?
Llego el domingo y no dábamos más. Tenia que empezar
el partido... YA. Pero faltaba algo previo. Partimos hacia la
ciudad de Yokohama por la mañana. China Town era la primer
visita y un shopping después. Ver un barrio chino dentro
de Japón, era demasiado. Estos nos termino de convencer
que nada de lo que pasaba se podía entender. Llegamos al
shopping y ahora si, imagínense esta situación:
bombos, banderas, mas banderas y un puñado de 60 hinchas.
Que otra cosa se podría esperar? Copamos el shopping a
puro canto, a puro salto. "Y dale bo y dale bo...".
Cuarenta minutos de descontrol. La paz que se vivía en
ese recinto, se transformo en delirio. "Y dale bo y dale
bo..." no paraba mas, hasta que algunos oficiales de la ley
japonesa se cansaron. Con mucho respeto, algo que allá
nunca falta, nos invitaron a irnos. La fiesta amago con empezar
y esto solo era el aperitivo.
El "Stadium Yokohama" era inmenso por donde se lo mire.
Empujones en la entrada, esos que nunca faltan para entrar a un
estadio. Podíamos haberlo hecho tranquilamente, pero si
no se entra a los empujones, no es Boca. Dos bombos, un redoblante,
quince sombrillas y doscientas banderas de palo, era todo nuestro
cotillón. El "y dale bo y dale bo...", era algo
repetitivo. Se cantaba por inercia. Nervios 100 x 100.... y gol
del Milán.... hay mi dios, ahora quien nos salva? No podía
ser cierto. No nos merecíamos esto. Nuestros leones eran
capaces de todo, de eso no teníamos dudas y se confirmo.
Centro de Guille, la puntea Iarley, rebote y gol de Matías.
Delirio, locura, éxtasis total y todavía faltaba
lo mejor... o lo peor, según como los nervios te dejen
interpretar esa situación. Gol anulado, corazones que volvían
de a poco a latir y pitazo final. Los penales nos dan cierta tranquilidad.
En estas instancias decisivas, siempre nos fue bien desde los
doce pasos y esta no iba a ser la excepción. Brillante
el PATO, fulmínate SCHIAVI, a colocar DONNET, definidor
CASCINI y a dar la vuelta. BOCA JUNIORS CAMPEÓN DEL MUNDO!!!
Señores, a ponerse de pie y sacarse el sombrero.
"Y dale bo y dale bo...", como disco rallado. No se
podía parar, ni se quería. Quién nos hecha
de esta cancha? El pueblo japonés dio la reverencia al
Campeón del Mundo y se retiro tan tranquilo como había
llegado. Solo queda el pueblo de Boca. Ese que con tanto sacrificio
viajo hasta el lejano oriente con un solo objetivo, ser el jugador
numero 12.
PD: Trate de explicar con palabras lo que sentimos los pocos privilegiados
que tuvimos la oportunidad y posibilidad de poder estar presente.
Se dejo bien claro que podrán imitarnos, pero igualarnos
jamás. Esos pocos que estuvimos representamos a los miles
y miles de corazones bosteros que no pudieron ir. Vos también
sentite parte de esto.
EMILIANO
GASTON ROA