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volver Japón | Copa Intercontinental 2003


Copa Intercontinental | Japón | Yokohama | 14 de Diciembre 2003

Por Emiliano Roa

El Viaje

Estaba con ganas pero no convencido. Había algo que me decía tenés que ir. Lo que se dice una intuición. La que muchas veces uno deja pasar por esas cuestiones de la vida. Ya conocía Tokyo, sus edificios, sus calles, sus aromas, su gente. Tuve la suerte de viajar en el 2001 y la desgracia de volverme sin nada. Sin vida. Como si una parte mía se hubiera quedado allá. Mis lagrimas y parte de mi corazón....
Lo pensaba y lo pensaba hasta que me decidí. Tengo que ir, sea como sea y cueste lo que cueste. Me terminó de convencer Guillo, un amigo del alma. Con el que compartí miles de noches y de canchas. Boca-Amigos, que más hacia falta. Con esto terminaba de pagar la última cuota que le faltaba a mi convencimiento. Juntamos la plata y nos fuimos.
Empecé a caer en el pozo de la realidad, cuando por los altoparlantes anunciaban nuestro vuelo. Primer destino: Italia, como escala. Milano, más precisamente. El frio italiano nos recibió cálidamente. El "y dale bo y y dale bo..." retumbaba en el aeropuerto de Malpensa, así se llamaba. Siete horas de espera, las cuales supimos llenar con un recorrido inolvidable por la "Piazza del Duomo", en el centro milanes. De a poco todo se fue tornando Azul y Oro, como corresponde. Foto acá, foto allá y de vuelta al aeropuerto. Faltaba menos para nuestro destino final.
"Y dale bo, y dale bo..." sonaba en el aire Japonés. No había dudas, el pueblo de Boca había llegado a Narita, un aeropuerto que ya conoce esta canción de memoria. Otra vez los edificios, las calles, los aromas, la gente. La bahía de Tokyo nos volvió a eclipsar con su belleza. Pero lo que yo iba a buscar no era nada de esto. Necesitaba encontrarme con esas lagrimas que había dejado un par de años atrás.
Gente por acá y más allá. Arriba, abajo. Mas arriba y más abajo. Gente que se multiplica en cada paso, en cada lugar. Nadie entiende nada. Ni ellos, ni nosotros. Estamos acá, somos hinchas de Boca y venimos a ver al campeón. Si ni vos lo podes entender, imagínate los japoneses. Lo único que salía de nuestras gargantas era el "y dale bo y dale bo", como si fuera lo único que supiéramos decir. Hacia falta algo mas?
Llego el domingo y no dábamos más. Tenia que empezar el partido... YA. Pero faltaba algo previo. Partimos hacia la ciudad de Yokohama por la mañana. China Town era la primer visita y un shopping después. Ver un barrio chino dentro de Japón, era demasiado. Estos nos termino de convencer que nada de lo que pasaba se podía entender. Llegamos al shopping y ahora si, imagínense esta situación: bombos, banderas, mas banderas y un puñado de 60 hinchas. Que otra cosa se podría esperar? Copamos el shopping a puro canto, a puro salto. "Y dale bo y dale bo...". Cuarenta minutos de descontrol. La paz que se vivía en ese recinto, se transformo en delirio. "Y dale bo y dale bo..." no paraba mas, hasta que algunos oficiales de la ley japonesa se cansaron. Con mucho respeto, algo que allá nunca falta, nos invitaron a irnos. La fiesta amago con empezar y esto solo era el aperitivo.
El "Stadium Yokohama" era inmenso por donde se lo mire. Empujones en la entrada, esos que nunca faltan para entrar a un estadio. Podíamos haberlo hecho tranquilamente, pero si no se entra a los empujones, no es Boca. Dos bombos, un redoblante, quince sombrillas y doscientas banderas de palo, era todo nuestro cotillón. El "y dale bo y dale bo...", era algo repetitivo. Se cantaba por inercia. Nervios 100 x 100.... y gol del Milán.... hay mi dios, ahora quien nos salva? No podía ser cierto. No nos merecíamos esto. Nuestros leones eran capaces de todo, de eso no teníamos dudas y se confirmo. Centro de Guille, la puntea Iarley, rebote y gol de Matías. Delirio, locura, éxtasis total y todavía faltaba lo mejor... o lo peor, según como los nervios te dejen interpretar esa situación. Gol anulado, corazones que volvían de a poco a latir y pitazo final. Los penales nos dan cierta tranquilidad. En estas instancias decisivas, siempre nos fue bien desde los doce pasos y esta no iba a ser la excepción. Brillante el PATO, fulmínate SCHIAVI, a colocar DONNET, definidor CASCINI y a dar la vuelta. BOCA JUNIORS CAMPEÓN DEL MUNDO!!! Señores, a ponerse de pie y sacarse el sombrero.
"Y dale bo y dale bo...", como disco rallado. No se podía parar, ni se quería. Quién nos hecha de esta cancha? El pueblo japonés dio la reverencia al Campeón del Mundo y se retiro tan tranquilo como había llegado. Solo queda el pueblo de Boca. Ese que con tanto sacrificio viajo hasta el lejano oriente con un solo objetivo, ser el jugador numero 12.
PD: Trate de explicar con palabras lo que sentimos los pocos privilegiados que tuvimos la oportunidad y posibilidad de poder estar presente. Se dejo bien claro que podrán imitarnos, pero igualarnos jamás. Esos pocos que estuvimos representamos a los miles y miles de corazones bosteros que no pudieron ir. Vos también sentite parte de esto.

EMILIANO GASTON ROA

 

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