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Copa Libertadores 04 | Semifinal | Partido de vuelta | vs River

Por Diego Balsano

Crónica de un infiltrado

Cuando el máximo "anti-Boca" que existe por estos tiempos, Javier Castrilli, decretó que los partidos de las semifinales de la Copa Libertadores se jugaran sin público visitante me concienticé que pase lo que pase en el partido de ida, tenia que estar el 17 de junio en el Gallinero.

Me puse a pensar en el viaje a Rafaela, en el partido con Chacarita y en tantos otros de este año que me dije: "Como no voy a ir al partido más importante del año"

De ahí en más, gracias a la colaboración de un amigo socio de River que me consiguió las entradas, junto a otro socio de la Agrupación (Carlos Spallanzani) nos dispusimos a vivir una historia única.

Deje de lado todos los consejos referidos a que proteja mi integridad física e hice oídos sordos a quienes me predecían una estadía incomoda; para ser sincero hubiese estado mucho más incómodo en mi casa, lejos de Boca Juniors.

Había que camuflarse, y para ingresar al estadio tuve que utilizar una bufanda roja y blanca, fue lo más indeseable que me toco vivir esa noche.

A las 19.00 hs estaba instalado en la Platea Belgrano Alta, como era de presagiar el estadio estaba en silencio como anticipando lo que vivirían una horas mas tarde.

¡Que extraño fue no ver al publico xeneize! Interiormente pensaba que con mi presencia representaba a millones de hinchas de Boca que no pudieron estar presentes.

Lleve una radio portátil para aislarme mucho mas de un público que (por suerte) es bien distinto al nuestro. A Boca no hay con que darle, es el único equipo que realmente hace pesar la localía sea el partido que fuere.

En los pocos momentos que la gente intentaba entonar una canción siempre encontrábamos una excusa para no hacerlo, conversar entre nosotros, hacerse el distraído, etc.

Al comenzar el primer tiempo tras algunos sobresaltos el partido se fue equilibrando y en mi caso descargaba tensiones insultando a Baldassi, aunque me moría de ganas de hacerlo con algún jugador de River.

Finaliza el primer tiempo y la cancha de River parecia un estadio brasileño, que a los 25 minutos que no hace un gol el público se acalla.

Comienza la segunda etapa, expulsión a Vargas, me miro a los ojos con mi amigo, en una mirada que expresaba lo inoportuna que era esa expulsión.

Llega el gol de River y apenas lo hace me abrazo con mi amigo y al oído nos decimos, "la puta madre, se complica todo". La bronca que tenia era terrible, en ese momento sentí la impotencia de no poder expresarme como bostero que soy.

Transcurría el partido, llega la expulsión de Sambueza, desborda Cangele, gol de Tevez.

Apenas ingresa la pelota pego un grito mas o menos así "NO, NO, NO PUEDE SER CHE", me senté en la platea y me tape la cara con mis manos, por dentro no lo podía creer.

Parecía todo definido hasta el gol de Nasuti, me vuelvo a abrazar con mi amigo y no parábamos de insultar a todo el mundo.

Llegan los penales, los de Boca los miro sentaditos, mientras que los de River cruzaba los dedos, los miraba sentado, los miraba parado, etc.

Cuando le va a pegar Maxi López, le digo a mi amigo, "No lo miro". Me puse el auricular y escuche el "silencio", lo había errado y estabamos a un paso de la final.

Acomoda la pelota Villita, cuando veo que infla la red, automáticamente comienzo a llorar, me emocioné, por todo lo que habían hablado, por todo lo que sufrí en ese maldito gallinero, no paraba de mirar el festejo de Boca y comenzó lo mejor.

Me saco los auriculares y disfrute del velorio más grande de la historia. Muertos, todos muertos, lloraban se miraban, no lo podían creer.

Y comencé a escuchar los comentarios más risueños, "...viste que tienen razón cuando dicen que somos de cabotaje", "...no digamos que tienen suerte, estos bosteros nos tienen de nietos".

Media hora disfrutando eso, bajando las escaleras sintiéndome el tipo más feliz del mundo y lamentablemente sin poder expresarlo.

Caminando hasta Cabildo fui comentando el partido hasta que en una esquina no aguantamos más y nos fundimos en un abrazo con Carlos agradeciéndole a Dios haber vivido esta experiencia.

Yo no tuve la oportunidad de viajar a Japón y verlo Campeón del Mundo, pero sin dudas, por todo lo que represento el clásico fue mi máxima alegría dentro de una cancha, mas que la obtención de la Libertadores.

Por suerte pude estar presente, sé que fue una locura, que si hubiese ganado River no sé lo que hubiera hecho pero "el de arriba" es bien bostero y me permitió disfrutar siendo un infiltrado en el Gallinero.

Diego Balsano
Socio: 19832


 

 

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