Todavía estaba presente en
nuestra memoria el viaje a Paraguay
por la Copa Libertadores.
Esta nueva excursión significaba un desafío más
para nuestra Agrupación aunque esta vez, además
de ser mas corto, implicaba a priori menor riesgo que el anterior.
De todas formas, como de costumbre, se tomaron todos los recaudos
necesarios para garantizarle al socio un traslado confortable,
tranquilo y seguro.
La cita, era en el playón del estadio a las 0.00 hs. del
Domingo 15 de Septiembre.
Desde todas partes del Gran Buenos Aires se acercaron hasta La
Boca para dar rienda suelta a la ilusión.
Pepe, con su señora Mariana y su hija Guadalupe, fueron
los primeros en arribar, junto a toda su banda desde Ing. Budge.
Muchos chicos llegaron desde la zona Sur, algunos en tren otros
en auto. Federico desde Lomas de Zamora, al igual que Natalia.
Juan y Damián venían de Longchamps.
De a poco el grupo se iba formando: San Justo, Laferrere, Villa
del Parque, Caballito, Morón, Bernal, Barracas habían
sido ciudades testigo de partidas fervorosas. Hasta hubo gente
que arribó desde "Palermo Hollywood"...la fiesta
comenzaba.
Quien escribe, arrancó su día temprano, preparando
los elementos necesarios de viaje. Llegué al punto de salida
a las 23.45. Y sorprendente fue encontrar al 90 % de los pasajeros
aguardando ansiosos la hora de partida.
De a poco, como acostumbra la gente de la Agrupación, se
fué acomodando en los micros.
Los cantos tibiamente envolvían la noche fresca que había
tocado en destino: "No importa en que cancha juguemos, a
Boca Juniors lo sigo a donde va..."
A la 1.15 hs. salieron los micros por la calle Aristóbulo
de Valle, para continuar por Alte. Brown y tomar la Autopista
25 de Mayo, desviándose por la Ricchieri, parando para
que ascienda la Prensa (Radio Ciudad, AM 1110) al superar el peaje
del Mercado Central.
Ya con toda la tripulación a bordo, los micros comenzaron
su marcha hacia la ciudad de Bahía Blanca.
De fondo sonaba Leo Mattioli, las luces se mantuvieron prendidas
hasta las 03.30 hs., cuando el fervor se tomaba un descanso.
Las horas siguientes sirvieron para reponer y cargar energías,
quedaba mucho por delante y no se podía desaprovechar nada.
El sol le dio los "buenos días" a más
de uno tempranito. A las 6.30 hs. la ruta se encontraba mojada,
producto de una lluvia que por la noche parecía haber castigado
sus alrededores.
Aparecieron los primeros mates, y con ellos los bizcochitos infaltables
en todo viaje. Del silencio total, ya se había pasado a
escuchar voces que en el fondo formaban un suave murmuro.
La llegada a la ciudad fue recibida con "pitos y matracas".
Un estricto control policíal hacía detener los micros,
obligando a descender al pasaje con sus pertenencias y revisar
uno por uno. El trato no dejaba de ser cordial, era comprensible
el temor que generaba la llegada de numerosos hinchas desde Buenos
Aires. Pero no tardaron en darse cuenta que quienes viajaban en
ese micro no eran justamente "violentos".
El personal policial femenino se encargó de las mujeres
que viajaban en el micro: Daniela, Natalia, Norma, Andrea, Marisa,
Mariana y Guada... ninguna fue detenida por tráfico de
pasión.
De ahí en más, un patrullero se encargó de
conducir los micros hasta el próximo destino: la "Peña
Bahía Blanca" que esperaba al contingente en el Club
Bella Vista para comer unos choripanes.
El barrio, se despertó de su siesta permanente al escuchar
el motor de los micros y el aliento de los boquenses que a esa
altura se hacía notar.
Calles angostas, casas pintorescas, algunas cuadras con chalets
lujosos al estilo country, otros más humildes, bajas, casi
sin rejas, contrastando increíblemente con la realidad
que está atravesando el país, todavía las
bicicletas se pueden dejar en el cordón o tiradas en las
veredas.
El Club, ubicado en Donado y Chile, estaba listo para ser un anfitrión
de lujo. "Los Pibes Chorros" sonaban de fondo y las
camisetas verde y blanca se mezclaban entre las azul y oro.
El reloj marcaba las 11.30, había tiempo de descansar,
y de conocer la ciudad.
Algunos sacaron su vianda, y entre risas empezaron a desandar
la previa del encuentro. Otros se ubicaron en fila para comprar
su almuerzo y el resto se esfumó por la ciudad en busca
de nuevas imágenes que ilustren un viaje histórico
por la incursión de un equipo local en los torneos de AFA.
En una esquina cercana había un almacén, que deberá
revolver en el cajón de los recuerdos, cuando tuvo entre
sus góndolas una familia completa trabajando y más
de 20 personas deseosas de armarse el mejor menú. De repente,
la bebida pasó a ser poca, la cortadora de fiambre entró
en acción y el panadero tuvo que pedir un refuerzo para
que todos armen su sandwich.
Las veredas, limpias por convicción, sirvieron de manteles
para que en pequeñas ronditas se disfrutara de los calurosos
27 grados, derrochados ese mediodía.
A las 13.30 hs. todos debían presentarse en la puerta del
Club. Hasta ese momento cada uno decidía su destino.
Un grupo de 12 personas, luego de almorzar y charlar con algunos
vecinos, nos dirigimos hacia el "centro" que estaba
a 8 cuadras con un único objetivo: llegar hasta la puerta
del Hotel "Argos", ubicado en la calle España
al 100, donde estaba concentrado el plantel de Boca.
El trayecto fue entretenido, y no dejaba de sorprendernos metro
a metro. Por la hora que era y por ser Domingo uno esperaba encontrar
un movimiento de gente.
Primer sorpresa: los autos pasaban contados con los dedos. La
gente parecía estar encerrada en sus hogares y los comercios
que estaban abiertos, parecían tener controlado el ingreso
de sus clientes. Es que no veíamos más de una persona
en cada negocio.
Era tal la tranquilidad, que se escuchaba el canto de los pájaros,
el sonido de los televisores y el acelerar de una moto que probablemente
estaba pasando a un kilómetro y medio de nosotros.
Luego de esas largas cuadras llegamos al centro donde el movimiento
era otro. Si intentamos comparar las imágenes rápidamente
podemos decir que es muy parecido a La Plata, pero con el 10 %
de su tránsito. Su Catedral, la Plaza, los edificios altos
con ladrillos a la vista, avenidas con negocios pitucos y una
oferta gastronómica interesante.
Los saludos se sucedían, las bocinas sonaban solamente
para el "grupo de camisetas" que se distinguían
a distancia. No es común ver por una vereda más
de una decena de simpatizantes con gorro, bandera y vincha.
Jamás llegamos al hotel, faltaba un tramo que impediría
llegar con puntualidad al lugar de donde partimos. Es por eso
que emprendimos la vuelta, pero por adentro de la ciudad. Zigzagueando
hasta llegar al Bella Vista nuevamente.
Los choferes, que se habían ido a comer a un Restaurant,
no escucharon el horario pactado y llegaron a las 14.30 hs.. La
ansiedad se había apoderado de muchos hinchas, algunos
hasta se llegaron a preocupar.
De las charlas con vecinos, de las paradas en la caminata, sacamos
como conclusión que una gran expectativa se había
apoderado de Bahía Blanca.
Los Bahienses esperaban ansiosos la llegada del Club más
importante del país. Pero claro, a diferencia de otras
ciudades del interior que tienen históricamente sus equipos
en primera (Rosario, Córdoba, Santa Fe), ésta no
incorporó aún su folcklore futbolístico "local".
La mayoría de sus habitantes se reparten el amor hacia
las camisetas de Boca y River. Con el ascenso de Olimpo a Primera
División, uno de los clubes de la ciudad (los otros importantes
son Villa Mitre, Bella Vista y Estudiantes) a primera división,
muchos hinchas compartieron el sentimiento y se lanzaron a apoyar
los colores aurinegros.
En ningún momento existió una actitud provocadora
por parte de algún bahiense. La cordialidad y el respeto
fueron lugares comunes en esta recepción.
La partida de los micros se dio en un marco de algarabía
total. Los cantos impedían la siesta obligadamente, al
menos por unos instantes.
Treinta y cinco cuadras aproximadamente nos separaban del estadio.
Faltando todavía 3 horas para el comienzo del partido,
los hinchas de Boca estaban casi todos en los alrededores. Había
gente de Viedma (llegaron en 2 micros) y algunos de Bs. As. que
habían llegado en otros micros, combis y autos particulares.
Junto al grupo de periodistas, Hernan Lojo, y Federico Benduza
(miembros de la Agrupación) nos dirigimos ahora sí
con éxito al Hotel Argos. Un micro estaba apostado en la
puerta aguardando la salida de los jugadores y cuerpo técnico
para trasladarlos al Estadio
En la vereda, unas 150 personas (la mayoría niños),
luchaban por conseguir la ubicación más cercana
a la pasarela improvisada por la policía local, para obtener
las fotos de sus ídolos.
Martín, un chico de 12 años, mostraba como "trofeo
de guerra" las firmas de Tévez, Bracamonte y Burdisso
obtenidas luego de una guardia permanente de varias horas.
La desesperación de los boquenses aumentaba con el correr
del tiempo. La salida tan ansiada se vió demorada justamente
por ese motivo: estaban ultimando todos los detalles para que
el delirio no desborde el control policial que a esa altura ya
resultaba escaso.
Desde la vereda, había que ponerse en puntas de pié
para poder observar a través de su ventanales, el hall
central del hotel. Cada persona que se asomaba desde el ascensor
era motivo para preparar flashes, birome y papel.
El primero en salir fue Estévez. Quien que no estuvo atento
en ese momento pudo llegar a pensar que quien salía era
Maradona con Riquelme de la mano... los gritos aturdían.
Como controlados por un reloj salieron, separados cada diez segundos:
Bracamonte, Giménez, Burdisso, Cascini, Delgado, y en conjunto
salió el resto, minutos mas tarde.
Una vez ascendidos todos los jugadores, lo hizo el Técnico
Tabárez. El micro partió rumbo al Estadio Roberto
Natalio Carminatti, donde aquellos afortunados que pudieron conseguir
una entrada los esperaban para verlos "en vivo", la
mayoría por primera vez.
Sin salir del asombro ante tanta desesperación, emprendimos
el viaje de regreso. Previa parada obligada en la panadería
central de la calle Chile.
Pese a que se iba a jugar un partido a cancha llena, faltaban
5 cuadras y las calles estaban sin un auto estacionado en sus
cordones. Recién cuando faltaban cien metros para el primer
cacheo notamos una fila de 30 metros ordenada para ingresar a
la tribuna popular local.
Credenciales en mano, accedimos a la cuadra liberada, donde la
oferta de gorros, pulseras y banderines era abundante.
La entrada al sector de Prensa no presentó inconvenientes,
Maximiliano Llebara (Director de Prensa) nos entregó las
correspondientes acreditaciones, nos hace conocer las instalaciones
y como una "frutilla al postre" nos presenta a las "Porristas"
locales, todas chicas que recorren el país con el Turismo
Carretera sosteniendo sombrillas publicitarias. No hacen falta
mas palabras.
Con una excelente predisposición y amabilidad, Hernán
Lojo y Guillermo Forner le ofrecieron a las señoritas hospedaje
y excursiones garantizadas con guía permanente, si es que
algún día deseaban visitar Capital Federal...
Antes de sentarse en la platea correspondiente, nos presentaron
a la estrella de Básquet Nacional nacido en esa ciudad,
"El Pepe Sánchez", quién no paraba de
firmar autógrafos, que luego de unos minutos de charla,
nos vaticinó una victoria en la Bombonera de Racing, equipo
que es dueño de su corazón.
La previa no daba para más, los actores estaban en la cancha.
La función estaba por comenzar.
La ilusión de Boca tomó forma con el correr de los
minutos. Al cabo de los noventa reglamentarios el conjunto de
Tabárez se traía 3 puntos importantísimos
para pelear por el campeonato.
El regreso fue mucho más tranquilo. Las gargantas pedían
tregua ante tanto maltrato. Los cuerpos, afiebrados de alegría,
regalaban sus últimos movimientos y las últimas
luces se apagaron para que la ilusión descanse unas horas.
De regreso en Buenos Aires, la mayoría emprendió
viaje rumbo a sus trabajos con el sueño a cuestas. Pero
que se entienda bien: con el sueño de dar la vuelta olímpica
y festejar una vez más, para toda la alegría de
la gente.