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| República de La Boca. Ciudad de Buenos Aires. Argentina.
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Provincia de Buenos Aires
Torneo Apertura 2002 | Boca Juniors vs. Olimpo

Todavía estaba presente en nuestra memoria el viaje a Paraguay por la Copa Libertadores.
Esta nueva excursión significaba un desafío más para nuestra Agrupación aunque esta vez, además de ser mas corto, implicaba a priori menor riesgo que el anterior.
De todas formas, como de costumbre, se tomaron todos los recaudos necesarios para garantizarle al socio un traslado confortable, tranquilo y seguro.
La cita, era en el playón del estadio a las 0.00 hs. del Domingo 15 de Septiembre.
Desde todas partes del Gran Buenos Aires se acercaron hasta La Boca para dar rienda suelta a la ilusión.
Pepe, con su señora Mariana y su hija Guadalupe, fueron los primeros en arribar, junto a toda su banda desde Ing. Budge.
Muchos chicos llegaron desde la zona Sur, algunos en tren otros en auto. Federico desde Lomas de Zamora, al igual que Natalia. Juan y Damián venían de Longchamps.
De a poco el grupo se iba formando: San Justo, Laferrere, Villa del Parque, Caballito, Morón, Bernal, Barracas habían sido ciudades testigo de partidas fervorosas. Hasta hubo gente que arribó desde "Palermo Hollywood"...la fiesta comenzaba.
Quien escribe, arrancó su día temprano, preparando los elementos necesarios de viaje. Llegué al punto de salida a las 23.45. Y sorprendente fue encontrar al 90 % de los pasajeros aguardando ansiosos la hora de partida.
De a poco, como acostumbra la gente de la Agrupación, se fué acomodando en los micros.
Los cantos tibiamente envolvían la noche fresca que había tocado en destino: "No importa en que cancha juguemos, a Boca Juniors lo sigo a donde va..."
A la 1.15 hs. salieron los micros por la calle Aristóbulo de Valle, para continuar por Alte. Brown y tomar la Autopista 25 de Mayo, desviándose por la Ricchieri, parando para que ascienda la Prensa (Radio Ciudad, AM 1110) al superar el peaje del Mercado Central.
Ya con toda la tripulación a bordo, los micros comenzaron su marcha hacia la ciudad de Bahía Blanca.
De fondo sonaba Leo Mattioli, las luces se mantuvieron prendidas hasta las 03.30 hs., cuando el fervor se tomaba un descanso.
Las horas siguientes sirvieron para reponer y cargar energías, quedaba mucho por delante y no se podía desaprovechar nada.
El sol le dio los "buenos días" a más de uno tempranito. A las 6.30 hs. la ruta se encontraba mojada, producto de una lluvia que por la noche parecía haber castigado sus alrededores.
Aparecieron los primeros mates, y con ellos los bizcochitos infaltables en todo viaje. Del silencio total, ya se había pasado a escuchar voces que en el fondo formaban un suave murmuro.
La llegada a la ciudad fue recibida con "pitos y matracas". Un estricto control policíal hacía detener los micros, obligando a descender al pasaje con sus pertenencias y revisar uno por uno. El trato no dejaba de ser cordial, era comprensible el temor que generaba la llegada de numerosos hinchas desde Buenos Aires. Pero no tardaron en darse cuenta que quienes viajaban en ese micro no eran justamente "violentos".
El personal policial femenino se encargó de las mujeres que viajaban en el micro: Daniela, Natalia, Norma, Andrea, Marisa, Mariana y Guada... ninguna fue detenida por tráfico de pasión.
De ahí en más, un patrullero se encargó de conducir los micros hasta el próximo destino: la "Peña Bahía Blanca" que esperaba al contingente en el Club Bella Vista para comer unos choripanes.
El barrio, se despertó de su siesta permanente al escuchar el motor de los micros y el aliento de los boquenses que a esa altura se hacía notar.
Calles angostas, casas pintorescas, algunas cuadras con chalets lujosos al estilo country, otros más humildes, bajas, casi sin rejas, contrastando increíblemente con la realidad que está atravesando el país, todavía las bicicletas se pueden dejar en el cordón o tiradas en las veredas.
El Club, ubicado en Donado y Chile, estaba listo para ser un anfitrión de lujo. "Los Pibes Chorros" sonaban de fondo y las camisetas verde y blanca se mezclaban entre las azul y oro.
El reloj marcaba las 11.30, había tiempo de descansar, y de conocer la ciudad.
Algunos sacaron su vianda, y entre risas empezaron a desandar la previa del encuentro. Otros se ubicaron en fila para comprar su almuerzo y el resto se esfumó por la ciudad en busca de nuevas imágenes que ilustren un viaje histórico por la incursión de un equipo local en los torneos de AFA.
En una esquina cercana había un almacén, que deberá revolver en el cajón de los recuerdos, cuando tuvo entre sus góndolas una familia completa trabajando y más de 20 personas deseosas de armarse el mejor menú. De repente, la bebida pasó a ser poca, la cortadora de fiambre entró en acción y el panadero tuvo que pedir un refuerzo para que todos armen su sandwich.
Las veredas, limpias por convicción, sirvieron de manteles para que en pequeñas ronditas se disfrutara de los calurosos 27 grados, derrochados ese mediodía.
A las 13.30 hs. todos debían presentarse en la puerta del Club. Hasta ese momento cada uno decidía su destino.
Un grupo de 12 personas, luego de almorzar y charlar con algunos vecinos, nos dirigimos hacia el "centro" que estaba a 8 cuadras con un único objetivo: llegar hasta la puerta del Hotel "Argos", ubicado en la calle España al 100, donde estaba concentrado el plantel de Boca.
El trayecto fue entretenido, y no dejaba de sorprendernos metro a metro. Por la hora que era y por ser Domingo uno esperaba encontrar un movimiento de gente.
Primer sorpresa: los autos pasaban contados con los dedos. La gente parecía estar encerrada en sus hogares y los comercios que estaban abiertos, parecían tener controlado el ingreso de sus clientes. Es que no veíamos más de una persona en cada negocio.
Era tal la tranquilidad, que se escuchaba el canto de los pájaros, el sonido de los televisores y el acelerar de una moto que probablemente estaba pasando a un kilómetro y medio de nosotros.
Luego de esas largas cuadras llegamos al centro donde el movimiento era otro. Si intentamos comparar las imágenes rápidamente podemos decir que es muy parecido a La Plata, pero con el 10 % de su tránsito. Su Catedral, la Plaza, los edificios altos con ladrillos a la vista, avenidas con negocios pitucos y una oferta gastronómica interesante.
Los saludos se sucedían, las bocinas sonaban solamente para el "grupo de camisetas" que se distinguían a distancia. No es común ver por una vereda más de una decena de simpatizantes con gorro, bandera y vincha.
Jamás llegamos al hotel, faltaba un tramo que impediría llegar con puntualidad al lugar de donde partimos. Es por eso que emprendimos la vuelta, pero por adentro de la ciudad. Zigzagueando hasta llegar al Bella Vista nuevamente.
Los choferes, que se habían ido a comer a un Restaurant, no escucharon el horario pactado y llegaron a las 14.30 hs.. La ansiedad se había apoderado de muchos hinchas, algunos hasta se llegaron a preocupar.
De las charlas con vecinos, de las paradas en la caminata, sacamos como conclusión que una gran expectativa se había apoderado de Bahía Blanca.
Los Bahienses esperaban ansiosos la llegada del Club más importante del país. Pero claro, a diferencia de otras ciudades del interior que tienen históricamente sus equipos en primera (Rosario, Córdoba, Santa Fe), ésta no incorporó aún su folcklore futbolístico "local". La mayoría de sus habitantes se reparten el amor hacia las camisetas de Boca y River. Con el ascenso de Olimpo a Primera División, uno de los clubes de la ciudad (los otros importantes son Villa Mitre, Bella Vista y Estudiantes) a primera división, muchos hinchas compartieron el sentimiento y se lanzaron a apoyar los colores aurinegros.
En ningún momento existió una actitud provocadora por parte de algún bahiense. La cordialidad y el respeto fueron lugares comunes en esta recepción.
La partida de los micros se dio en un marco de algarabía total. Los cantos impedían la siesta obligadamente, al menos por unos instantes.
Treinta y cinco cuadras aproximadamente nos separaban del estadio. Faltando todavía 3 horas para el comienzo del partido, los hinchas de Boca estaban casi todos en los alrededores. Había gente de Viedma (llegaron en 2 micros) y algunos de Bs. As. que habían llegado en otros micros, combis y autos particulares.
Junto al grupo de periodistas, Hernan Lojo, y Federico Benduza (miembros de la Agrupación) nos dirigimos ahora sí con éxito al Hotel Argos. Un micro estaba apostado en la puerta aguardando la salida de los jugadores y cuerpo técnico para trasladarlos al Estadio
En la vereda, unas 150 personas (la mayoría niños), luchaban por conseguir la ubicación más cercana a la pasarela improvisada por la policía local, para obtener las fotos de sus ídolos.
Martín, un chico de 12 años, mostraba como "trofeo de guerra" las firmas de Tévez, Bracamonte y Burdisso obtenidas luego de una guardia permanente de varias horas.
La desesperación de los boquenses aumentaba con el correr del tiempo. La salida tan ansiada se vió demorada justamente por ese motivo: estaban ultimando todos los detalles para que el delirio no desborde el control policial que a esa altura ya resultaba escaso.
Desde la vereda, había que ponerse en puntas de pié para poder observar a través de su ventanales, el hall central del hotel. Cada persona que se asomaba desde el ascensor era motivo para preparar flashes, birome y papel.
El primero en salir fue Estévez. Quien que no estuvo atento en ese momento pudo llegar a pensar que quien salía era Maradona con Riquelme de la mano... los gritos aturdían.
Como controlados por un reloj salieron, separados cada diez segundos: Bracamonte, Giménez, Burdisso, Cascini, Delgado, y en conjunto salió el resto, minutos mas tarde.
Una vez ascendidos todos los jugadores, lo hizo el Técnico Tabárez. El micro partió rumbo al Estadio Roberto Natalio Carminatti, donde aquellos afortunados que pudieron conseguir una entrada los esperaban para verlos "en vivo", la mayoría por primera vez.
Sin salir del asombro ante tanta desesperación, emprendimos el viaje de regreso. Previa parada obligada en la panadería central de la calle Chile.
Pese a que se iba a jugar un partido a cancha llena, faltaban 5 cuadras y las calles estaban sin un auto estacionado en sus cordones. Recién cuando faltaban cien metros para el primer cacheo notamos una fila de 30 metros ordenada para ingresar a la tribuna popular local.
Credenciales en mano, accedimos a la cuadra liberada, donde la oferta de gorros, pulseras y banderines era abundante.
La entrada al sector de Prensa no presentó inconvenientes, Maximiliano Llebara (Director de Prensa) nos entregó las correspondientes acreditaciones, nos hace conocer las instalaciones y como una "frutilla al postre" nos presenta a las "Porristas" locales, todas chicas que recorren el país con el Turismo Carretera sosteniendo sombrillas publicitarias. No hacen falta mas palabras.
Con una excelente predisposición y amabilidad, Hernán Lojo y Guillermo Forner le ofrecieron a las señoritas hospedaje y excursiones garantizadas con guía permanente, si es que algún día deseaban visitar Capital Federal...
Antes de sentarse en la platea correspondiente, nos presentaron a la estrella de Básquet Nacional nacido en esa ciudad, "El Pepe Sánchez", quién no paraba de firmar autógrafos, que luego de unos minutos de charla, nos vaticinó una victoria en la Bombonera de Racing, equipo que es dueño de su corazón.
La previa no daba para más, los actores estaban en la cancha. La función estaba por comenzar.
La ilusión de Boca tomó forma con el correr de los minutos. Al cabo de los noventa reglamentarios el conjunto de Tabárez se traía 3 puntos importantísimos para pelear por el campeonato.
El regreso fue mucho más tranquilo. Las gargantas pedían tregua ante tanto maltrato. Los cuerpos, afiebrados de alegría, regalaban sus últimos movimientos y las últimas luces se apagaron para que la ilusión descanse unas horas.
De regreso en Buenos Aires, la mayoría emprendió viaje rumbo a sus trabajos con el sueño a cuestas. Pero que se entienda bien: con el sueño de dar la vuelta olímpica y festejar una vez más, para toda la alegría de la gente.


DIEGO BRANCATELLI
+ FEDERICO BENDUZA


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