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Copa Libertadores 04 | Semifinal | Partido de vuelta | vs River

Por Diego Brancatelli

Un iraquí en el Pentágono

Habían pasado los primeros 90 minutos. Ahora había que ir al cementerio, perdón, al Gallinero...

No fue una decisión fácil de tomar.

Un amigo de esos a los que ya da pena cargar, me consiguió la entrada para la revancha... desde el sábado ya la tenía en mi poder.

Pero claro, vaya sorpresa cuando la miro que atención y leo: Tribuna Alte. Brown...¿esa es la popular local? Misión difícil Diego.

De hecho al hablar con conocidos, familiares, amigos, no encontré una sola voz de apoyo y aliento, todos me trataron de loco (lo estaré?)

Toda la semana analizando si realmente debía y quería estar ahí... quizás era mas atractiva la chance de quedarme en casa con mi amigo Hernán tomando cerveza y cumpliendo con la cábala de siempre o acercarme a un bar con amigos bosteros y festejar juntos la clasificación.

Pero no, TENIA que estar ahí, mi apoyo silencioso al equipo y las ganas de ver que se siente que 70 mil personas lloraran a la vez ante una eliminación copera.

Llegó el día. Tenía que camuflarme de alguna manera. Revise el ropero y me calcé la camiseta del Mónaco (la tenía desde el 93) bufanda y gorro de Milan. Ni loco me ponía algo de River. Ante esta situación extrema no iba.

La cita era a las 19 en Ciudad Universitaria. Ultimo pabellón. Ahí me esperaba mi amigo Pato, socio del CARP hace 21 años, su mujer, también socia, su padre y un primo que vino desde Uruguay exclusivamente al partido (hincha de Nacional pero mas fanático de River). Salí del trabajo disfrazado. Iba en el auto, donde por primera vez abordaba alguien vestido de rojo y blanco. Me sentía un tanto incómodo y desorientado. En el camino tuve que soportar algunos insultos de los hinchas de Boca. Claro: quién sabia y como demostraba que yo no era gallina???.

El primer momento difícil fue llegar a las adyacencias del Monumental y empezar a soportar la euforia de miles de hijos que llegaban insólitamente ilusionados, poco memoriosos del rival que debían enfrentar.

Nunca había ingresado a Ciudad Universitaria. Todo era Rojo y Blanco. Micros, Combis, Autos embanderados, Camisetas y más camisetas, gorros, camperas, todo RIVER. Mi corazón palpitaba mas rápido y claro, sentía bronca de escuchar algunas cosas, los insultos contra Boca, los cantitos y las cargadas por no llenar la cancha (GRACIAS MACRI !). Pero no podía hacer nada. Estaba sólo. Pero "SOLO".

Ya estaba con el grupo de plumíferos y nos encaminamos hacia el Gallinódromo. Iba tranquilo tratando de no darme maquina y hacer oído sordo lo máximo posible. Sentía que todos me miraban, que sabían mi sentimiento azul y oro. Me sentía un Iraquí en el Pentágono en serio.

No pasaba tanto ya por las cargadas sino que estaba en juego mi vida. No tenía dudas que de enterarse mi enfermedad por Boca, no salía con vida.

Cruzamos el puente, tradición riverplatense. Jamás imaginé hacer ese recorrido. Nos colocamos en la cola y empezaron los saltos. "El que no salta va al hospitaaaaal..." y no me quedó otra. Bostero pero no como vidrio.

Parecía un piquetero. Bufanda hasta la parte inferior de los ojos y gorra de lana hasta las cejas. Sólo se veían mis ojos. No quería encontrarme con algún conocido que me delatara ni que se den cuenta que no sabía las canciones o no cantaba.

Pisé el playón de ingreso y me persigné por primera vez. Me cachean en el ingreso y amagan a pedirme que saque las cosas del bolsillo. Rogaba porque no sucediera ya que en el derecho tenía un rosario de Boca. Zafé y respiré.

Subo las escaleras caracol. Ingreso por una tronera y veo las tribunas. Me persigno por segunda vez. Todo era rojo y blanco. Estaban todos muy excitados. Yo interiormente no tenía dudas de la clasificación boquense y los miraba sonriente.

Me acomode del centro hacia la derecha. Rodeado por amigos. Pero claro, faltaba mucho y la gente no dejaba de ingresar. Cada vez mas apretados. Se multiplicaban los comentarios anti boca. Todos son técnicos y encima me tocó una zona muy "simpática" todos hablaban con todos y me incluían en sus charlas. Yo callado. Debí parecer muy antipático pero no tenía margen para el error. Si hablaba sonaba. Pero ante esa sarta de boludeces cualquiera hubiese reaccionado. Nunca me sentí ni siquiera apto para hablar de los temas que trataron: Inferiores, Viejas leyendas, jugadas de partidos anteriores, política interna, etc.

Los minutos no pasaban más. Sentía que en cualquier momento metía la pata.

Empezaron a repartir rollos de papel. Uno ahí contó que era un logro de la "Comisión del Hincha" que hay en River. (para tener en cuenta...)

Intenté agarrar los máximos posibles. Y los tiraba sin sentido, a cualquier parte. No quería que sumen rollos para la salida de su equipo. Mis amigos me advirtieron: cortala, que nadie los tira ahora, se van a dar cuenta... la corté, y logré que al menos 25, 30 rollos no caigan en la salida.

Seguía siendo raro, saber que en 5 minutos salía Boca a la cancha y no había posibilidades de recibirlos con aplausos, o sin ir mas lejos: "SIN HINCHAS EN LA TRIBUNA" (identificados).

Salieron los equipos. Buen recibimiento (hay que reconocerlo) a los eternos perdedores. Silbidos e insultos para Boca.

Me persigné por tercera vez. Sólo miraba los movimientos de los 11 héroes. Nico saltaba, corría de un lado al otro. Vargas hacía flexiones. El pato era peloteado. Veía esos colores y me emocionaba.

Empieza el partido. Cruce los brazos e intente mirarlo lo más tranquilo posible. No pude, me transpiraban las manos, miraba el reloj cada 17 segundos. Tenía calor porque estaba todo tapado. Y Tarareaba nuestras canciones. Casi mentalmente era el ejercicio.

A decir verdad no fue una fiesta tampoco la cancha. Mucho colorido pero poco aliento (era el miedo?). Salvo la barra que cantó siempre el resto del estadio lo vivió casi completamente en silencio gran parte del los 90". Eso me tranquilizó y brindó un poco de alivio.

El entretiempo fue el mas largo de mi vida. Creo que duro 38 minutos!.

Empieza el segundo tiempo y 2 situaciones me aflojaron el cuerpo: la expulsión de Vargas y el gol de González. No sabía que hacer. Me quería morir. Necesitaba putear. Tuve que aguantar.

Los minutos pasaron sin sobresaltos. El mellizo merece un párrafo aparte. Gracias a él, a su viveza, pasaron 12, 14 minutos en pavadas, sin sufrir, con protestas, y los inexpertos del banco local que compraron y cayeron en esa trampita. El partido se gana desde los bancos. River se queda con 9, sin Técnico ni ayudante (fracaso le dicen?). Y Bianchi aprovecha. Entra Cángele, centro, Tévez gol. De repente el pobre aliento y murmullo que había en la cancha se transforma en silencio absoluto. Pero penetrante el vacío que se formó. (Como si usted lector, esta en su habitación escuchando música a todo volumen y le desenchufan el equipo). Es por eso que se escuchaban los gritos de los jugadores, suplentes y cuerpo técnico.

YO? No pude gritar. El corazón se volvió loco. TUC TUC. Los ojos se iban de órbita. No sabía que hacer. Por suerte no falló nada de mi sistema nervioso y aguanté en silencio.

Pasó el festejo, me siento, rodeado de piernas, me tape completamente y apreté los puños en mis bolsillos, fruncí la cara festejando en silencio y me paré a los 40 segundos.

Estaba al borde de las lágrimas. Nadie sabría si eran de alegría o tristeza.

Tiro libre. Dije: LA última muchachos, la ultimaaaaaaaaa. GOL.

Me quería matar. Así de simple.

No, no puedo mas. Por que sufrir tanto? Si igual íbamos a clasificar.

Cada uno de River que pateaba yo decía: no, no lo erra ni en pedo, si los patea re bien. En el ultimo llamé a mi casa por cábala y cuando atiende Inés, erra Maxi López. Dije gracias y corté.

Villarreal (Villita, idolo!, no te vayas...), gol y empezó lo mejor...llantos por todos lados. Silencio absoluto. Sólo se escuchaban los festejos dentro del campo de juego.

Guarden sus banderas y despacito vayansé (pensé). Ya está chicos, que va a ser? Empece a decir. Y cada vez lloraban mas, era un velorio en serio.

Estaba al borde de la carcajada, me agarró una especie de tentación que tuve que desanimar si quería seguir vivo.

Consolé a algunos. Le seguí la corriente a otros.

Me persigné por ultima vez al salir de la cancha, y Volví a mi casa. Como siempre: Ganador.

Dedicado a: A los que no pudieron ir. A Mis viejos. A Coty. A la Agrupación Nuevo Boca. A Pato. A los que ya no están. A los que vendrán. A mis compañeros de emociones. Al "Abuelo" que fue y será el más grande. A todos los que leyeron hasta acá. A Perón y Evita (no sé que tiene que ver pero son parte de mi vida y recordá que siempre hay que brindar por Boca y por Perón, CARAJO! ).

A Nico, Belu y Angel (que les vaya muy bien, se lo merecen y los quiero mucho).

A Guada (en las buenas y en las malas con ella).

A Lojo, Fede, a Emi. A todos.

Ahhhhhhh.....y estos dos Sres Antifutbol:

A Castrilli (que sepa que nada ni nadie puede poner freno a esta pasión)

A Macri (pese a tu esfuerzo de terminar con la pasión, seguimos resistiendo y creciendo)

Y para vos River, que nos brindas las alegrías más grandes que el fútbol te puede dar.

Diego Brancatelli


 

 

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