UNA
PASION QUE NO SE DETIENE
Por Ricardo
Gabriel Poilischer
Buenos Aires, 26 de Noviembre de 2002
Hace algunos años (no muchos), fui invitado
a un asado de fin de año cuya particularidad era que se
iba a desarrollar en el quincho de mi querido Club. Yo estaba
entusiasmadísimo, iba a comer en el mismo lugar donde lo
hacían los jugadores de primera división, no recuerdo
exactamente cuantos fuimos aquella noche pero el lugar estaba
lleno. No había sido un buen año, nuestros primos
habían ganado casi todo, pero ahí estábamos
cien o ciento cincuenta almas convocados por una tal Silvia y
un tal Roberto, que según sabíamos, empezaban a
proyectar la formación de una nueva Agrupación política
que nos permitiera pelear desde adentro por nuestras ideas y nuestros
sueños de campeón.
Si, recuerdo claramente aquella noche de Diciembre, los olvidados
del podio estábamos ahí, agitando pañuelos
y gritando fuerte, con el orgullo pintado en cada uno de los rostros,
es que el tal Roberto había dicho que hincha de Boca se
nace, que de los demás equipos uno se hace, o lo hacen,
o algún tío canjea chocolates por un juramento o
una vuelta mas en calesita por un grito de gol, pero con Boca
no, eso no sucedía y todos sabíamos que era así.
Después de los postres y una corta sobremesa, aquella cena
llegó a su fin, y todo lo que estoy narrando podría
haber sido nada más que una anécdota, pero ocurre
que sin saberlo estábamos asistiendo a un nacimiento. Un
embrión había empezado a tomar forma y a crecer,
despacio pero fuerte, y ya no alcanzaron quinchos ni canchas de
Básquet ni un local partidario ni dos y una noche de noviembre
de 2002 ya no alcanzaba con la memoria de aquellos que estuvimos
en un quincho y hubo que contarle a la gente que no siempre había
sido así, que aún en esta maltratada geografía,
el esfuerzo, los sueños y el tesón y el amor de
una tal Silvia y un tal Roberto habían dado sus frutos,
mejor dicho, habían dado frutos hasta el asombro.
Podría escribir y escribir sobre la última fiesta
de la Agrupación Nuevo Boca, podría contarles de
la alegría, la música, los regalos, las curiosidades
y las atenciones, pero no lo voy a hacer, simplemente voy a confesar
un recuerdo muy personal: hace muchísimo tiempo, siendo
yo apenas un adolescente, me encontraba viajando hacia la querida
"Bombonera" en el viejo colectivo 25 y consumía
parte del viaje pensando hasta cuando me duraría ese fuego
y esas ganas de asistir allí, donde quiera que jugara mi
club, es que pensaba que no era otra cosa que algo lógico
de mi edad en ese entonces, y seguramente llegada la madurez ya
no sentiría lo mismo por esas cosas que según muchos,
no tenían en realidad importancia alguna cuando en una
de esas paradas y con el interior absolutamente repleto, una persona
mayor pugnaba por subir, no recuerdo su rostro pero si que era
muy mayor y peinaba muchas canas y que mientras se tomaba como
podía del pasamanos y con una sonrisa que nunca voy a olvidar
arengaba a los demás: -"Hagan lugar che!!!, vamos
que hoy juega Boca y hay alegría en los corazones!!!".
Entonces supe que siempre sería igual. Y hace un par de
noches me di cuenta que una tal Silvia y un tal Roberto en un
año triste, en un pequeño quincho habían
sembrado alegría en los corazones de unos pocos para que
se multiplique por millares, y les aseguro que no se cuando se
va a detener y confieso, no creo que se detenga...
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